SEGURIDAD SOCIAL MILITAR
Al principio de la época democrática ya los colectivos de trabajadores pertenecían al Régimen General de la Seguridad Social y tenían mecanismos para reclamar mejoras económicas y laborales. No era así en los cuerpos policiales y ejército que estaban sometidos a un duro y arcaico código de justicia militar.
El primer otoño de la época democrática guardias y policías jugamos un partido de futbol. El doce de diciembre se hizo una reunión en la Casa de Campo, donde se trataron asuntos a reclamar. El diecisiete del mismo mes se organizó una manifestación que partió de la plaza de Oriente al ministerio de Gobernación (Interior), donde un guardia y un policía hicieron entrega de un escrito con asuntos a reivindicar: primero: Seguridad Social; segundo: subida salarial; tercero: tiempo y horas de servicio; cuarto: medios adecuados para el servicio, y así hasta diez puntos reivindicativos. Hubo algunos incidentes como la desobediencia de la unidad policial a intervenir contra los allí concentrados. Hacia las tres de la tarde abandonamos las inmediaciones del ministerio. Más tarde supimos que ya salían tanquetas del Goloso para nuestra disolución.
Hubo otros asuntos que por ser de carácter judicial o militar no relato. Durante el año 1977 empezaron a considerarse las reivindicaciones pedidas, el personal militar ingresó en el régimen general de la seguridad social, varias subidas salariales, siendo la nómina de diciembre de 1976 de veintitrés mil pesetas, y en enero de 1978 fue de cuarenta y tantas mil pesetas, etc.
Los expulsados conocidos como “los de la seguridad social” tuvimos la opción de reingresar en el cuerpo una vez resuelto favorablemente el contencioso-administrativo cuyo procurador fue vocal del Consejo General del Poder Judicial y el abogado militar de artillería fue ascendido a coronel el lunes siguiente al veintitrés de febrero.
A partir de 1978 establecí mi residencia en Azuqueca de Henares.
